dilluns, 22 de febrer del 2010

XXVè. aniversari de la mort de Salvador Espriu

Qui demanava
avui unes paraules
que l'acompanyin?
Llums en aquest seguici
de la mort caminada.

¿Quien pedía
hoy unas palabras
que lo acompañen?
Luces en esta comitiva
de la muerte caminada.
Setmana Santa (trad. B. Losada)

divendres, 19 de febrer del 2010

dimarts, 9 de febrer del 2010

A veces

[Reflexiones – para mis mosqueteras - a partir de los últimos escritos en el blog, y de otras cosas de los últimos tiempos]


A veces, la verdad, somos sólo silencios,
Convidados de piedra,
Voces amordazadas

Las palabras confunden,
Se interpretan, te dañan.
Distinta intensidad para oídos distintos

Qué mejor que esperar
Que el sonido se apague
Que se meta en su cueva
Que no se oiga el redoble
Que el eco de las voces
Se quiebre y se silencie.

Concha

dijous, 4 de febrer del 2010

A, De y Oración Subordinada (II parte)



Lo que no se puede decir, no se debe decir (Larra)

De forma casual vaig parlar amb una amiga de més enllà del blog sobre aquesta nova interpretació meva dels versos. Esbrinar l'autoria (Lope de Vega retrat) em va portar a rellegir-los i com una cosa porta a l'altra, oh sorpresa!, res no canviava tan fos l'ordre en què posés les preposicions del que resultà ser un fragment de La Dorotea.
I com els burros també rectifiquem, rectificat queda.

dilluns, 1 de febrer del 2010

NOSALTRES, BEN MIRAT

Nosaltres, ben mirat, no som més que paraules,
ordenades, si voleu, amb altiva arquitectura
contra el vent i la llum,
contra els cataclismes,
en fi, contra els fenòmens externs
i les internes rutes angoixoses.
Ens nodrim de paraules
i, algunes vegades, habiten en elles :
així en els mots elementals de la infantesa,
o, encara en les darreres frases
del discurs de la vida.
Tot, si ho mireu bé, convergeix en nosaltres
perquè ho anem assimilant,
perquè ho puguem convertir en paraules
i perduri en el temps,
el temps que no és res més
que un gran bosc de paraules.
I nosaltres som els pobladors d’aquest bosc.
I més d’un cop ens hem reconegut
en alguna antiquíssima soca,
com la reproducció estrafeta
d’una pintura antiga,
i hem restat indecisos
com aquell que desconeix la ciutat que visita.
Però la nostra missió és parlar.
Donar llum de paraula.

(Miquel Martí i Pol)



M’hagués agradat poder recuperar un meravellós escrit que vaig fer, a l’inici de la nostra relació, que parlava sobre les paraules. De com, aquestes, encadenades, podien formar magnífiques frases i aquestes, alhora, magnífics escrits...

De cóm, aquets escrits, podien servir de nexes entre les persones, entre els temps, els móns ...
De cóm podien perdurar, no morir mai ...
De cóm aquestes paraules, podien enlairar-se per sobre d’interessos, de lluites ... i unir fronteres, unir pobles, unir vides i establir ponts allí on no n’hi havien, allí on mancava il•lusió, on mancava esperança.

També he descobert cóm, la manca de paraules pot destruir tot això.
Cóm, la manca de paraules, pot trencar nexes que creiem forts i sòlids.
De cóm, la manca de paraules, pot portar tristesa i dolor als cors...

He descobert, cóm n’és de feble, el fil de la paraula !
Cóm n’és de feble la naturalesa humana !

Amb tot el meu carinyo, amb molt d’amor ...

dimecres, 27 de gener del 2010

CALENDARIOS

CALENDARIOS

En 2003 di un curso de creación literaria a alumnos de 2º de bachillerato en un instituto. Se trataba de un grupo de chicas y chicos de 17-18 años. No sabía muy bien cómo empezar con ellos y se me ocurrió tratar un tema que en ese momento me rondaba en la cabeza. Les di el texto siguiente, a partir del cual tenían que crear una historia:

El año 1582, del 5 al 14 de octubre, el papa Gregorio XIII implantó el calendario llamado Gregoriano, que hizo perder 10 días del año en curso. Eso causó múltiples problemas administrativos, pero también llevó a situaciones personales increíbles.

Elena Prats escribió lo que sigue:
Querido, te llamo querido en parte por la costumbre. Una costumbre de tantos años. Y en parte porque ahora que ya te está llegando la muerte sin necesidad de darle un empujoncito, ahora que ya se ha instalado en ti la decrepitud, y que ya ni siquiera tus labios pueden leer en los míos, nada me importa ya/ahora ya nada me importa. Aquí estamos los dos, sentados en estos tajos que tus manos hicieron antes de que nuestras vidas dieran el gran vuelco. Miras fijamente, con esos ojos que un día lejanísimo fueron mi guía y que hoy ya sólo adivinan el fuego por el calor de las llamas que les llegan. Y aquí sentados, te cuento, me cuento, una historia lejana: el día en que no pude matarte. Recuerdo el día siguiente, y el otro, y los que siguieron. La plaza del pueblo estaba llena de gente. Gente de todas las edades y de todas las categorías. Hombres renegridos a la salida del trabajo, mujeres que habían arrastrado a sus hijos, algunos todavía agarrados a sus pechos. Todos con la expresión inconfundible de la fatiga en sus rostros. Todos gritando, con los puños en alto como buscando algún culpable:”devolvednos nuestros días, queremos nuestros días”. Pero nadie, ni hombre, ni mujer, ni niño con una decepción tan furiosa como la mía. Cinco de octubre. Imposible de olvidar. ¡Lo había preparado todo tan bien! Llegarías del trabajo, comerías tu sopa sin hablar, y volverías a salir porque después de trabajar todo el día, un hombre necesita divertirse. ¡Y tú eras un hombre! Ya borracho, a la vuelta, me exigirías, me atormentarías. Como cada día Yo contaba con tu costumbre, animal de costumbres como siempre fuiste. Todo siempre en orden, ningún cambio. Tu costumbre de llegar a casa, ponerte a la mesa ya servida y... Nadie iba a saber que por una vez, la diversión me estaba destinada, que por una vez iba a ser yo la que iba a reír. Pero algo se torció. Algo con lo que yo no había contado: me robaron mi tiempo. Todos exigiendo sus 10 días. ¡A mí me hubiera bastado con uno! Esa noche, cuando llegaste, unas frases salieron de tu boca siempre cerrada para mí: “nos han quitado 10 días, 10 días menos de trabajo, 10 días menos de salario...” Y, al poco, rompiendo con tu hábito de siempre, sin sentarte siquiera, saliste dando un portazo. Allí nos quedamos yo y esa sopa que con tan enorme cariño te había preparado y en la que había puesto lo que, sin dejar rastro, sin que nadie pudiera sospecharlo, te transportaría suavemente hacia el otro mundo.

Y ahora que ya nada me importa, ahora que la decrepitud se ha apoderado de ti, te cuento, me cuento, esta lejana, inútil, historia.

A, De y Oración Subordinada

Un encuentro estimulante me reveló que el mundo literario me estaba esperando.

Alejada de la creación en favor de la técnica me dispuse a dormir esa noche con uno de mis libros de cabecera: Las mil mejores poesías de la Lengua Castellana, o algo así.

Mis ojos se pasearon por tantos y tantos poetas muertos, que por cierto alguna poesía se podía haber enterrado con ellos, cuando de pronto dos versitos empezaron a moverse:

A mis soledades vengo,
de mis soledades voy

De pronto caí en la cuenta que mi memoria vital había almacenado los versos en el mismo orden pero distinta disposición:

De mis soledades vengo,
A mis soledades voy

Y el resultado es muy pero que muy distinto.
Estupefactada procedí al análisis sintáctico (O Pral) (O Sub) (CRV) etc. que poca luz me dió, ya que lo verdaderamente bonito era descubrir que el poeta no estaba estancado entre soledades como yo pensaba, sino que estaba en movimiento. Y este nuevo significado me ha reconciliado con ese mundo, al menos por unas horas.

A mis amigas vengo,
de mis amigas voy

diumenge, 20 de desembre del 2009

Sensaciones

Sensaciones


Memoria antigua de una burbuja a salvo de todo mal. Memoria líquida, marina.
Flotar liviano y tibio. Vivir rodeado de una oscuridad mullida y tranquila. Crecer sin riesgo, dulcemente, entre unos delgados muros que no te oprimen. Girar y girar, despacio, libre. Buscar sin embargo una salida. Encontrarla y, desde entonces, exponerte al peligro y a la aridez.



Fui al río, sin permiso. A escondidas. Me quité la ropa y dejé que el sol acariciara mi cuerpo moreno. Un escalofrío me recorrió entera. De un salto abandoné la tierra protectora y me hundí en el agua fría. Mis brazos y mis piernas se movieron acompasadamente y me hicieron avanzar, poco a poco, entre los guijarros. El placer atravesó mi cuerpo y me hizo suya. Aquí y ahora podría morir.




Brotando de la fuente primordial,
Frágil, apacible.
Discurriendo primero,
mansamente
Deslizándose eterna,
En calma.

Brincando luego por la pendiente,
Insolente, impetuosa, audaz
Formando remolinos ciegos,
Pozas ocultas.
Corriente arrolladora.
Flujo y reflujo
Tempestad, crecida.

Estancándose al fin
En aguas turbias,
Légamo oscuro, denso.
Caos abismal.
Hundiéndose en la nada.
Mar salobre.

dimarts, 1 de desembre del 2009

Protagonista no tan anònima

Aquest escrit de fa més d'un any (potser dos) estava basat en un relat de la Carme O. a qui li vaig agafar de prestat la protagonista. Títol i text són intactes. Valgui aquest petit homenatge ara que l'Alícia ha perdut l'anonimat i la llibertat.


L’ALÍCIA

Vaig preparar la bossa a corre-cuita per agafar l’últim comboi de l’exèrcit que em portaria a la frontera amb Uganda. Anar a la seu de Kinshasa era retrocedir i havia de sortir ràpidament del territori tutsi.
Havia treballat amb voluntaris francesos en la reconstrucció de l’annex d’un hospital i en la primera fase d’una dotació d’equipaments educatius.
En aquelles casetes blaves, vermelles i grogues havíem vacunat, assistit a parts, alimentat nadons i nens, ensenyat adults…
Vaig fer un cop d’ull als llits blancs i em vaig acomiadar del personal, bàsicament nadius en formació, un matrimoni belga de cooperants i el metge en cap amb la seva dona infermera, membres de l’Organització.
Des del jeep vaig fer una darrera fotografia i sempre que miro aquells colors cridaners, muts en la instantània, veig l’escenari permanent d’unes representacions totalment absurdes.

dimecres, 25 de novembre del 2009

ESTACIÓ. SENSACIONS. UNA VEU.


I.

Asseguda a la terrassa, mirava la mar en calma. Una agradable sensació de pau li regalimava pel cos, com les gotes de rosada regalimaven per les flors que l’envoltaven per arreu. Encara era molt d’hora, però petites barques de vela llatina apuntaven ja per l’horitzó, com puntets blancs sobre una estora de blaus multicolors. El brunzit d’unes abelles que feinajaven la tragué del seu encís. La sang li bullia d’activitat desfermada. Aquell dia apuntava calor.

II.
L’angoixa se la menjava per dins. Ja feia estona que era llevada i, embolcallada amb una gruixuda manta de moeré,anava amunt i avall per una terrassa ara sense encís, coberta de fulles seques i petris esquelets vegetals. No apartava els ulls de la mar, una mar ollada per les urpes de la tramuntana. No el veia per enlloc, el petit vaixell de vela llatina semblava engolit per aquelles ones gegantines, com la balena engolí a Jonàs.

III.

A l’altra banda del gran finestral, la terrassa, xopa, emmirallava uns núvols negres i carregats. Una nova turmenta amenaçava esclatar i els primers trons d’aquesta que s’acostava, es confonien amb els esmorteïts de la que tot just acabava de passar. Les plantes, amb les seves primeres poncelles, eren l’única nota de color dins d’aquell gris cromàtic que ho aclaparava tot. Allargà la vista vers l’horitzó: a la mar cap vaixell. Rebotida dins del pijama, engolí el té, ben calentet, mentre la veu de Jacques Brel entonava els primers acords de Ne me quitte pas.

dimarts, 24 de novembre del 2009

diumenge, 22 de novembre del 2009

Una finestra, una vida

I
Té quatre vidres simètrics amb marc i travessers de fusta esmaltats de blanc immaculat. Unes cortines blau cel amb sanefes verticals d’elefants i pilotes de colors. Oberta de bat a bat, el sol escampa l’olor dels gessamins del test que hi ha a l’ampit. Comença a giravoltar un mòbil penjat del sostre amb uns angelets que belluguen les ales.

II
Asseguda a la finestra descorre una cortina rosa estampada amb grans rombes fúcsies. Mira el rellotge. Se’n va. Apareix per regar unes margarites. Música. Mira el rellotge. Tanca la finestra. Para la música. Aparta la cortina una i altra vegada. S’apaga el llum. Se sent un plor ofegat en coixins quan una pedreta acaba de picar en un dels vidres...

III
Un vidre escardat amb els llistons repintats en tota la gamma de marrons i la fusta del marc, malmesa. Els últims raigs de sol s’estavellen contra els quatre vidres que s’han tornat opacs a força de no netejar-los. Una mà s’agafa a una cretona descolorida per treure la fulla seca d’un gerani escarransit a cops de boira i, es tanca la finestra.

divendres, 20 de novembre del 2009

So far, Genara, so far

La tòrrida passió, el sotrac, l’aigua fresca a la cara, els amants, uns nàufrags en l’illa d’un llit, el mòbil, el cotxet descapotable, les lectures de la Jana i el Gerard, la bufetada del desencís, la barca sense norai, l’Albert i en Perico de los Palotes i el paraigua blanc sota la fina pluja… l’amor.

Exponent de vitalitat i d’inquietud, en el mini club de la inspiració ets la concisió i la cohesió.

Massa lluny, Genara, te’n vas massa lluny. -És per feina!-.

Òrfenes d’imatges i de rebel·lia, em nego a dir-te adéu.
Rebequeria? Tan me fa!
Que em passarà? Ja ho sabem!
I es que ja n’estic tipa de dir adéu. I no te’l dic!! M’hi nego. No vull dir-te adéu.

On cristal·litzaràs els acords de piano amb les maraques? On encastaràs la saliva amb les urpes? En el nostre cor, Júlia, en el nostre cor. Ja pots gravar-ho a l’agenda.

dijous, 19 de novembre del 2009

[“Sal de ahí lo más pronto posible
Y tú mismo no tengas niños”]


Carlos Moreno -Carlitos- fue siempre un poco raro. Desde niño empezó a esconderse. Debajo de la cama, en los armarios, debajo de las mesas o, y ese era su mas triste placer, en la carbonera de la casa del pueblo, donde estaba seguro de que no lo descubrirían porque en verano a nadie se le ocurría ir allí. Coincidí con su psicólogo el día de su entierro. Ese día, sin que ninguno nos lo esperáramos, se desató una tormenta huracanada que nos obligó a refugiarnos donde bien pudimos. Nosotros dos tuvimos la suerte de encontrar, no muy lejos de la fosa en la que Carlitos tenía que esperar a que lo enterraran cuando amainara, un pequeño panteón cuya puerta con la cerradura oxidada no nos costó demasiado abrir. Y allí, entre unas cosas y otras, el psicólogo me habló de lo que, a su parecer, había sido la causa de lo que para mí era simplemente la manía de Carlitos: esconderse. Probablemente empezó a hacerlo después de la paliza.

Tenía cuatro o cinco años cuando su padre llegó, otra vez, borracho a casa y, ese día, sin saber por qué Carlitos pasó a formar parte de los cacharros rotos: patadas a las puertas, cristales hechos añicos, cortinas arrancadas, labio abierto de un puñetazo, voces y más porrazos. Se escondió debajo de lo primero que encontró, debajo de los faldones de la mesa camilla. Y allí se estuvo casi una eternidad, hasta que su padre empezó a dormir la mona y antes de que su madre lo encontrara hecho un ovillo, con la cabeza entre las rodillas y los ojos desorbitados. “Sal ya de ahí cariño, ven aquí que te lave esa carita linda. Ya ha pasado todo, mi amor”.

A partir de ahí todo fue esconderse, hubiera o no palos de por medio. Esconderse en lugares insospechados, y también esconderse de sí mismo.

Yo, que fui primero su Hermano y que acabé siendo su amigo, no llegué nunca a conocerlo del todo. Creo que sólo había tenido clara, meridianamente clara, una cosa en su vida, algo que yo le había oído repetir en las escasas ocasiones en que, en contra de su propia voluntad, había dejado transparentar su angustia: él nunca, NUNCA, tendría hijos. La razón por la que se había enterrado en vida, por la que se había enclaustrado para siempre. Otra forma de esconder el miedo- pánico a repetir en alguien muy pequeño lo que él había vivido.


Al fin consiguió esconderse donde nadie, jamás, pudiera encontrarlo. Murió todavía joven, triste y en absoluta soledad.
Recemos una oración por su alma. Que Dios Todopoderoso lo perdone en su infinita misericordia y lo acoja en su seno.

Concha

dimecres, 18 de novembre del 2009

"Sal de ahí lo más pronto posible.
Y tu mismo no tengas niños."




NEGRITO DE ALMA NEGRA


Sal de ahí negrito, con tu alma negra.

Qué quieres exactamente?. Qué pides a cambio de su libertad?. Porque, siempre pides algo… nunca nada gratuito, siempre canje o, mejor, nada a cambio de todo. Sólo es un blanco desvalido: un blanco de alma blanca. Joven e ingenuo…

Pide algo a cambio de su libertad !!. No sabes volar solo o, no compensa, en realidad …?. Siempre alargando la mano en ese afán de demostrar que careces de todo, mostrando tu alma desvalida, desvencijada por una historia larga y cruel, antigua y vieja. Una historia de miserias, de abusos, de tristeza y de crueldad.

Qué ansías demostrar ahora?. Por qué tal despropósito?. No aprendiste nada de todo lo que viviste? O, quizás … aprendiste demasiado?

Cuando miro tu color, solo veo tu alma: negra, como tu piel … tan distinta de esa alma blanca de tus hermanos !!!. Ellos, los de alma blanca, arrastran sus penas y su bondad con la alegría y generosidad del que todo lo da porque de todo carece. Gente sencilla, afable, amante de la vida, de esa vida cruel que arrastra con resignación y paciencia…

Vosotros, los negros, los auténticos negros de alma negra, acostumbrados también a esa miseria que un día sufristeis, lo mirais todo desde el privilegio que os otorga el poder del que ahora formais parte y, alzais vuestra mirada cruel y sanguinaria, ávida de venganza, saturada de rencor, haciendo pagar sin piedad el duro peaje de vuestra ignominia.

Tú, negrito de alma negra… de qué pretendes vengarte en realidad?: de tus miedos?, de tus carencias?, de tus temores? Odias a aquel que no es como tu, por lo que tiene de bueno; al que es igual, por el horror de su vileza; te odias incluso a ti mismo, por lo que representas.

Negrito de alma negra, deja al blanco en libertad !!. Sólo vino a ayudar a tu hermano, al de alma blanca… no es un peligro. No es una amenaza. No es tu enemigo. Sólo es un blanco, un joven blanco de alma blanca, un joven ingenuo … No le enseñes tus dientes, afilados, de tanto morder. No le enseñes tus armas, desgastadas, de tanto matar. No le enseñes tu alma, negra, de tanto odiar…

Negrito, déjale en libertad !!. Muéstrale tu parte bondadosa que quizás todavía existe bajo esa capa de maldad. Deja que asome ese poco de blanco que quizás todavía esconde tu almita ahora negra … Negrito de alma negra, déjale volar !!, sólo es un joven blanco, de alma blanca, ingenuo, solo y asustado.

Sal de ahí, negrito de alma negra y, no tengas niños, niños de almita negra, sedientos de venganza, ardientes de rencor … como tu.

diumenge, 15 de novembre del 2009

Carta d'una bavaresa

“Només es pot lluitar per tot allò que s’estima. I s’estima només el que es respecta, i es pot respectar únicament allò que es coneix.” (Mein Kampf)

Berlín, 29 d’abril del 1945

Mein Führer,

Sóc una patriota que he donat tres fills a Alemanya. Joves valents i endurits que han après a sacrificar-se sense enfonsar-se. Vull que sapigueu que com jo hi ha moltes altres mares disposades a donar els seus fills a aquest país. Que seguirem sense defallir fins l’última gota, fins l’últim alè.

Que si voleu esperits forts els teniu i en tindreu, perquè temps a venir i quan tot hagi passat, seran els nostres fills els qui continuaran el vostre projecte, el nostre, el de tots. Teniu molta raó quan dieu que no hi ha lloc per als febles.

La joventut d’aquesta nació és carn de la nostra carn i sang de la nostra sang i això és tant com dir-vos que vós no en tingueu pas de fills. No cal. Perquè tots els joves alemanys són fills vostres. No us calen nens. La joventut nacional-socialista és la màquina que heu format, que heu parit. Les dones hem fet de la bandera bolquers per a aquests nens i nenes. I aquesta màquina ja marxa sola sense aturador. Nosaltres, homes i dones de la gran nació ària els tindrem per a vós.

En el dia del vostre matrimoni, i que visqueu per molts anys.


Erna Muller

dimecres, 11 de novembre del 2009

Notes biogràfiques

COSES QUE EM FAN POR
(El dinosaure albí)


De petita tenia por a l’home del sac. En la meva ment infantil aquest ésser tenia dos representants en el barri, el drapaire ambulant i el senyor que venia de tant en tant i cridava, “el afiladooor”.

Diguem-ne que aquesta por és la primera de la que tinc consciència. Després van anar venint les altres. L’angoixa a les serps, el foc que em tenalla, el neguit dels vampirs, el pànic en el fons del mar, la inquietant mania que té la gent a disfressar-se, la hipnosi de l’escarabat, els fenòmens paranormals que em tornen suspicaç i la sang que m’aterra.

En aquest repàs general no hi ha l’ogre ni la bruixa perquè mai m’han fet por, ni aquelles situacions d’origen psicològic terroríficament paoroses, valgui la redundància, i de les que m’abstinc fins i tot de posar-ne exemples. Tampoc trobo monstres clarament definits del tipus mamuts o orques, per si la grandària que ha de tenir l’objecte, o millor dit el subjecte de la meva por, hagués d’influir-hi.

Ara, en el llindar de la vellesa, quan pensava que les meves pors es veurien reduïdes a les més grans, és a dir, a la malaltia, a la pobresa i a la mort, i d’altres més prosaiques com l’agressió sexual o que em llevin la bossa, ha arribat a la meva vida un ésser amb el que haig de conviure nit i dia, un monstre que mai dorm, un dinosaure blanc, d’ulls, llengua i urpes rosades que m’aixafa fins quedar reduïda al perímetre del seu peu.

Gaudeix amb la dissimulació i el fingiment. Riu follament amb la hipocresia. Baveja amb els gata maula i els murris. Li cau a raig la saliva per la comissura de la boca rosa amb els llagoters i els que enverinen les coses. Amb els manegaires crida i pica de mans. I jo diria, si en sabés de paleontologia, que amb la maquinació arriba a tenir un orgasme.

Aquest depredador albí, instal·lat en el meu imaginari on l’engany és de color blanc, és dels que es queden, dels que sempre hi són, que com diu l’escriptor s’ha quedat fins i tot després de fer una becaina.

dimarts, 10 de novembre del 2009

ÓYEME BIEN …


Fíjate bien en lo que te digo: hoy será el último día.

Óyeme bien, escúchame y entiende el sentido de mis palabras porque hoy será la única vez que las pronuncie:

-Nunca más oiré tu tos seca al despertar y como carraspeas y escupes esos restos de saliva pringosa de tu garganta.
-Nunca más veré como te rascas esa enorme tripa, redonda de cerveza, mientras arrastras cansinamente los pies hacia el baño y tu boca se abre en un bostezo interminable.
-Nunca más oiré el gorgoteo de tu orina al caer tibia sobre la taza que has olvidado levantar, mientras que con la mano izquierda te rascas los genitales, pegajosos por el sudor de la noche.
-Nunca más te dirigirás a mi a veces en tono irritado, a veces condescendiente, inquiriéndome “nena, date prisa con el desayuno. Llego tarde”.
-Nunca más respiraré, aliviada, cuando te oiga cerrar la puerta del piso y correré ciega, nerviosa, trémula, a limpiar la casa, fregar, barrer, comprar y cocinar para ti.
Para que cuando llegues todo esté a punto, a tu gusto. Para no oir una palabra de reproche. Para no oir tus gritos y temer tu mano levantada.
-Nunca más escucharé de mis labios la palabra perdón, ni temblaré ante ti, ni saborearé las lágrimas saladas y la dulzor de mi propia sangre.
-Nunca más me tomarás como un trofeo, borracho de alcohol, de codicia, de rencor y de amargura.
-Nunca más sentiré tus manos en mi cuerpo, ni lloraré en silencio, arrepintiéndome de actos que no he cometido y prometiéndote imposibles que no puedo cumplir.
-Nunca más temeré por mis opiniones al ser solicitadas y tampoco por mis irritantes silencios.
-Nunca más temeré por mi vida …


Porque el tiempo del terror ha pasado.
Porque no se puede temer la libertad.
Porque no me quedan lágrimas por llorar.
Porque ansío el descanso.
Porque deseo la paz.
Porque no me debo a nadie.
Porque aún tengo voz. Débil, cansada, triste, casi olvidada, pero voz, al fin y al cabo.

Porque ya no te temo. Teme tu, por ti. Por lo que no eres, ni nunca has sido, ni nunca serás. Por el ser en que te has convertido.

Esta mañana, cuando desperté, el dinosaurio todavía estaba allí pero, óyeme bien, escúchame y entiende el sentido de mis palabras porque hoy será la única vez que las pronuncie.

…………………………………….

sin título

[Cuando se levantó, el dinosurio todavía estaba allí. A. Monterroso]






Cuando abrió los ojos, el horror seguía allí.



Los cerró de nuevo para desaparecer.

Un gorila sin piedad. No, gorila no. Hombre. Perder el mundo de vista. Escapar al dolor. Tengo que pagar mi deuda.
Sale, pero me vigila.
Aprieto los párpados y me repito mi nombre: soy Lucía, Lucía, Lucía. Tengo dieciséis años. Esto no es verdad, no soy yo, no me pasa a mí. Pero mi cuerpo dolorido reniega de mis pensamientos. Las amenazas. “Tus padres, tu hermana, ya verás…”, allá, lejos, de donde vine. De donde me trajeron.
En la otra habitación, Poline llora bajo los golpes y los gritos. “Trae más dinero, puta” “¿entiendes o no entiendes?” ¡No, por favor, parad ya! Ahora yo. Cuando tengan mi pasaporte “dieciocho años”, mentira, me tocará a mí. 600 euros, les cuesta. Dicen que soy guapa, que les gustaré a los de aquí. “Se te rifarán”. Dinero, dinero, dinero. “Más dinero, puta”. ¡Más, más, más!

No perderme. Olvidar. Hacerme de piedra.

ESCAPAR

dimecres, 4 de novembre del 2009

parla'm

Parla jo escolto parla’m va
Que no s’apagui la conversa
(Jaume Subirana)



Un día sigue al otro, imperturbable, eterno. Así te veo, así te siento. Cada vez más esclavo, cada vez más mi sombra. Me gustaba, antes, en otro tiempo, que bebieras mis palabras, que atravesaras mis ojos con tu mirada, que tu devoción me acariciara. Hoy soporto mal la carga dura, pesada, la dirección única. El amor a medias. Uno que actúa diligente, siguiendo tus deseos mudos. Y otro que observa, espera, escucha, absorbe, digiere, fagocita. ¿Quién es más sombra de quién? “Parla jo escolto parla’m va que no s’apagui la conversa”. En mi interior, la imagen de la diosa idolatrada, a sus pies el perro a quien acaricia. Deja ya de contemplarme, no te me des en ofrenda. Sé mi cómplice, mi amigo, mi igual.


Concha

dimarts, 3 de novembre del 2009

Només un dia

Tan bon punt varen sonar les dotze m’aixecà del llit , l’illa que, com a nàufrag de la desfeta, m’havia fet de llar. Ja era divendres. Em delia perquè arribés aquell moment : l’ inici del meu dia, l’únic dia. El que tindria com a record del seu gust , de la salabror de la seva suor. No vaig voler dormir . Havien de ser vint-i-quatre hores plenes, ininterrompudes, rodones. Faltaven dotze hores. Ens havíem de trobar en aquell hotelet menut, des de on es veien els cims de les glaceres i on ens fondríem amb dues llengües de gel que crema. Seria el jorn dels amants furtius, de la joia de encastar-nos amb ungles i saliva.


Arribo d’hora. El meu somriure desprèn ànsia, il•lusió, certesa. El dia és net, l’aire purifica la mirada. L’emoció m’envaeix amb força, sóc tan feliç! Vull participar de la cridòria dels nens del jardí, i com un més, escridassar al món en el meu deliri per a tu.



I no arribes. I son quarts d’una i de dues...No m’ho puc creure, miro i remiro el rellotge. Intento sentir si algú em demana, si deixen missatges per a mi...Si sona el telèfon des de dins la bossa. No m’ho pots fer això! M’aixeco, me’n vaig cap el taulell, tots em miren. Però que ha passat????

PARLA

Parla jo escolto parla’m va
Que no s’apagui la conversa
Cada paraula que dius fa
De mà a l’espatlla i a l’orella
A cada frase el benestar
Baixa pel braç l’ull es dispersa
Parla’m de què faràs demà
De tu de mi de les paraules
Amb més paraules del matí
De la tornada del jardí
De tu i de mi d’aquest divendres
RESSÓ DE DOL

Tot ha anat tan de pressa ... no he sabut, no he pogut, no he tingut valor per dir-te allò que voles escoltar, per respondre les teves pors, les teves angoixes ...

Parla, jo escolto. Parla’m, va !

Les teves paraules, com un ofec sord, les sento molt a dins meu i una vegada i, un altra, retornen a les meves orelles, com un prec llastimós que demana perdó per allò que s’ha dit i allò que mai s’ha pronunciat. Jo sols demano, potser, massa tard

Que no s’apagui la conversa

A cada paraula que vas pronunciar, quan encara podies, una onada de dolor, punyent, punxant i agut, em recorre el cos i intento retindre-les, guardar-les ben endins, com si d’un preciós tresor es tractés perquè

Cada paraula que dius fa
De mà a l’espatlla i a l’orella


I, assegut a la teva vora, vetllant el teu son malaltís, el teu no-despertar, et parlo a cau d’orella: massa tard, ho sé; massa fluix, potser; amb por, que les meves paraules no arribin... en lloc, mai. Però

A cada frase, el benestar

Que sento al reconèixer el seu so en tu, en mi ... em descobreix el teu somriure, l’alegria de la teva mirada que emmiralla l’ànima i no espera res de mi i tot ho dóna. Desperta !, torna! ... necessito l’escalfor que

Baixa pel braç, l’ull es dispersa

Parla !

Parla’m de que faràs demà

Parla’m !

De tu, de mi, de les paraules...

I en aquest demà, quan obris els ulls i tot torni, aixecarem els peus i caminarem, junts, pas a pas, ben junts. Enllaçarem un dia amb l’altre i tot tornarà a ser com abans. Millor. Viurem plegats en un infinit on

Amb més paraules del matí

Tornarem a començar. I d’aquests llavis trèmuls que ara observen els teus, freds, immòbils.... brollaran paraules on sols vivien silencis i

De la tornada del jardí

Parla !, parla’m !

De tu, i de mi, d’aquest divendres


.................

Parla jo escolto parla’m va

Que no s’apagui la conversa

Cada paraula que dius fa

De mà a l’espatlla i a l’orella

A cada frase el benestar

Baixa pel braç l’ull es dispersa

Parla’m de què faràs demà

De tu de mi de les paraules

Amb més paraules del matí

De la tornada del jardí

De tu i de mi d’aquest divendres

dissabte, 31 d’octubre del 2009

Mudança

Una mica de brossa han llançat a l’espatlla de l’home quan sortia d’un bar-tallat del carreró. Plaf! li cau al damunt. A ell. Mira el primer balcó mentre s’espolsa l’esca, -sort que no embruta-. Ningú. Mira el segon balcó i allà hi ha un pit-roig valent, mig cos enfora, bell i lluent que sembla dir, apa fuig, que haig de baixar a recollir-la.

Veus conegudes criden l’home des del bar-tallat del costat –hi ha un pit-roig allà dalt- va dir en entrar. Més no el va esperar, no el veié volar en picat per recollir la fulla de pinya pinyonera i, en sortir amb els companys, ni es va tombar.

Al matí, quantes més paraules tenia, no l’havia anat a buscar! Les dedicà totes als col·legues. No sabia si piulava o era mut i només una rialla li havia fet, res més, cap mot.

Aquesta nit de divendres, quan uns amics l’esperen a la cerveseria, d’ell se’n recorda. Mig cos enfora vigilant on havia anat a parar la seva menja: al jersei negre de l’home que amb una mà va espolsar! -babau! he perdut una altra oportunitat. Però del seu record en farà paraules: l’escalfament del planeta, el retard en la migració de les aus... Mentre dins seu escoltarà una veu creixent, -On ets pit-roig? Piula’m! Un jardí has d’haver trobat. Perquè aquesta nit tu em parles i tots dos sabem on serem demà. Jo en el carreró guaitant el segon balcó i tu, volant. Em vull posar pa a la boca perquè me l’agafis amb el bec.

Han passat els anys i en el parc assilvestrat que hi ha a la vora del carreró, hi ha un home amb gavardina clara assegut en un banc. Però si ens hi fixem bé, veurem que té el cap tombat cap a una banda i de tant en tant somriu. Para la mà per sentir què se li diu a cau d’orella. Parla jo escolto.

Un pit-roig li baixa pel braç fins posar-se damunt del genoll. És pel matí quan més li parla tot i que a la nit també, dons al parc va anar a viure el poeta per parlar amb l’ocell.

-Parla’m va. Li demana a l’home amb l’ull que es dipersa.

Ell li passa el dit del cor lentament per la ploma perquè aquest amor no el vol deixar escapar.

dijous, 29 d’octubre del 2009

Sinrazón

Sinrazón



Barcelona 22 de octubre de 1971

Hola Nicolás. Tengo que pedirte algo: cuando veas a Beatriz Galindo dale esta carta de mi parte. He perdido su dirección (de hecho, de todas, la tuya es la única que conservo en la memoria gracias al alquiler del piso de tus padres), y sé que vosotros coincidís en la Universidad. No tengo ahora humor para darte más detalles. Quizás más adelante. Gracias por el favor.

Un abrazo

Ana.


Barcelona 21 de octubre de 1971


Querida Beatriz, he recordado una frase que en vuestra época “Herman Hesse” teníais siempre en la boca, y que decía más o menos que cuando se teme a alguien es porque a ese alguien le hemos concedido poder sobre nosotros. Qué poder y a quién he podido yo concederlo es algo que no acierto a explicarme. ¿Hay alguna cosa peor que temer lo que no se conoce, lo que no puedes explicarte, el miedo al fantasma de alguien? ¿Puede haber una persona tan trastornada? Alguien que es capaz de todo, como podrás ver por la carta que te transcribo a continuación (el original tengo mucho interés en conservarlo a buen recaudo). Y que dice:

Querido Vicente, no sé cómo empezar esta carta porque la noticia ha sido un golpe violento. Me imagino cómo estarás y lo que estarás sufriendo, si hasta a nosotros nos abruma el desconsuelo. Cuando me dijeron que Ana había muerto, no me lo podía creer. ¿En el hospital? ¿A consecuencia de una operación? ¿En el parto? Nadie acertaba a explicarnos lo que había pasado, aunque la noticia de su muerte corrió veloz. Recibe mi más sentido pésame y mis deseos de que el tiempo que todo lo cura pase muy deprisa. Y recibe también un abrazo muy fuerte.

Andrea

PD Para ella siempre Doña Andrea. ¿Con quién tomaré ahora el té de las cinco?

***
Imagina mi estupor cuando abrí una carta que no me iba dirigida, pero que consideré desde el principio mía (un poco extrañada, es verdad, de que fuera a nombre de mi marido).

¿Quién se inventó mi muerte? ¿Por qué? No acierto a comprender a quién pude yo herir hasta el punto de quererme muerta. Y temo que si alguien tiene una mente tan retorcida, si se es capaz de inventar algo así, se puede también llegar hasta el final, hacerme daño de verdad. TENGO MIEDO, y me he descubierto girando la cabeza cuando salgo del metro, apresurando el paso cuando voy llegando a casa, casi mirando debajo de la cama como hacía de niña.
¿Por qué tú? ¿Por qué buscar tu ayuda y no la de cualquier otro del grupo? Tan sencillo como pensar en la buena relación que tenías con todos y suponer que la has seguido manteniendo más allá del Instituto. Pienso que si logro saber de dónde partió el rumor, podré conjurarlo. Después de darle muchas vueltas, he llegado a la conclusión de que viene de ahí, de mis antiguos alumnos. No te doy el nombre que se me viene a la cabeza por miedo a cometer un error del que me arrepentiría al acusar a alguien sin ninguna prueba.

Te envío también una copia de mi respuesta a la carta de Dª Andrea con el ruego de que hagas llegar su contenido a toda la gente preocupada inútilmente, gracias a Dios, por mí.


Barcelona 20 de Octubre de 1971

Mi querida Doña Andrea, no sé que le producirá más susto si mi pretendida muerte o mi real resurrección. Palabras no tengo. Lo único que se nos ha ocurrido a Vicente y a mí es hacer una visita a Burriana y celebrar con toda la gente que me quiere el poder seguir dando la lata por estos mundos de dios. Vaya preparando una botellita de champán (y por supuesto el té de las cinco). Un abrazo para mi profesora de inglés preferida.

Ana



Valencia 23 de Octubre de 1971

Querida Ana. Encantada, feliz, heureuse de saberte vivita y coleando. Quiero, queremos verte. ¿Cuándo vendrás? ¿Cuándo podremos celebrarlo? ¿Una fiesta por todo lo grande? ¿O una de aquellas acampadas que hacíamos entonces? (Qué risa nos daba lo mal que sabías ir en bici! Y Manolo que te decía “Vous pédalez bien, madame”, el muy pelota!)De momento- ni siquiera he esperado a comunicar la noticia a la gente para escribirte- decirte que Nicolas ha cumplido su parte de la misión., como puedes darte cuenta. Ahora VERNOS URGENTEMENTE, darte un abrazo, gozar de ti, quitarnos el susto. Ya tendré tiempo después de hacer de Sherlock Holms. Te prometo poner toda la carne en el asador.

Un abrazo

Beatriz


Concha